Cali, con las lluvias, se toma en serio ser la “Sucursal del Cielo”
El inicio de la temporada invernal en la ciudad tiene en alerta a las autoridades y regalando postales dignas de enmarcar
Mario Baos
Con la llegada de la primera temporada de lluvias del 2025, mirar hacia arriba en Cali es casi una obligación. El azul intenso de las tardes cede espacio a enormes nubes grises que, en cuestión de minutos, descargan aguaceros acompañados de relámpagos capaces de iluminar toda la ciudad. Y cuando el agua cae, el concreto se convierte en espejo y el cielo parece descender hasta las calles.
La fotografía que acompaña esta nota, captada en la plazoleta Jairo Varela, resume ese instante perfecto: un rayo rompe la oscuridad mientras el agua acumulada refleja la ciudad, regalando una postal que solo puede entenderse en una ciudad que hizo del cielo uno de sus mayores símbolos.
No es una percepción. La temporada de lluvias llegó con fuerza. Según el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), la primera temporada de más lluvias del año en la región Andina se desarrolla entre marzo y mediados de junio, con precipitaciones superiores a los promedios históricos. Para 2025, el instituto proyectó incrementos cercanos al 20 % en marzo y mayo, mientras que abril registró lluvias hasta un 50 % por encima de los valores normales en amplias zonas del país.
El Valle del Cauca no ha sido ajeno a este comportamiento. La CVC informó que, durante la primera temporada de lluvias, se registraron jornadas con precipitaciones importantes sobre Cali. Solo en un episodio de finales de marzo, la ciudad acumuló 40 milímetros de lluvia en aproximadamente dos horas y media, suficientes para generar encharcamientos, inundaciones temporales y afectaciones en la movilidad.
Las lluvias también representan un desafío para la gestión del riesgo. Con el incremento de la humedad en los suelos aumentan las probabilidades de crecientes súbitas, deslizamientos, vendavales y tormentas eléctricas, razón por la cual las autoridades mantienen un monitoreo permanente sobre los ríos Cali, Pance, Meléndez, Aguacatal y Cañaveralejo, además de las quebradas que nacen en los Farallones.
Paradójicamente, mientras para unos la lluvia representa trancones, retrasos y paraguas abiertos, para otros se convierte en el escenario perfecto para redescubrir la ciudad. Los reflejos sobre el Bulevar, los edificios iluminados por los relámpagos y el verde intenso que reaparece en los cerros son parte de una estampa que solo se aprecia durante esta época del año.
No es casualidad que Cali sea conocida como la “Sucursal del Cielo”. El apelativo nació por la belleza de sus atardeceres, pero durante la temporada invernal cobra un significado diferente: el cielo deja de ser únicamente un paisaje para convertirse en el gran protagonista de la ciudad.
Porque en Cali, cuando llueve, el cielo no solo se ve… también se refleja, retumba y se fotografía.
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