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Edición genética de embriones avanza, pero el debate sigue abierto


La posibilidad de modificar genéticamente embriones humanos para evitar enfermedades hereditarias está dejando de parecer una idea exclusivamente futurista.

Nuevas investigaciones muestran avances importantes en precisión, aunque los científicos advierten que todavía existen riesgos y obstáculos antes de pensar en un uso clínico.

La técnica CRISPR-Cas9 revolucionó la edición genética, pero su utilización en embriones ha generado preocupación por posibles alteraciones inesperadas en el ADN y los cromosomas. Esa fue una de las razones por las que la comunidad científica cuestionó el experimento realizado en 2018 por el investigador chino He Jiankui, quien anunció el nacimiento de dos niñas cuyos embriones habían sido modificados genéticamente.

Ahora, los investigadores están estudiando una versión más precisa conocida como edición de bases, capaz de modificar una sola “letra” del ADN sin realizar los cortes característicos de CRISPR-Cas9.

Dos estudios recientes utilizaron esta herramienta en embriones humanos donados para investigación tras procesos de fecundación in vitro. Los resultados sugieren que la técnica podría reducir algunas alteraciones cromosómicas no deseadas.

Uno de los trabajos, dirigido por Kathy Niakan, de la Universidad de Cambridge, permitió estudiar el papel del gen NANOG, relacionado con las primeras etapas del desarrollo embrionario. Otro, liderado por Dietrich Egli, de la Universidad de Columbia, exploró modificaciones en genes vinculados al colesterol y la hemoglobina.

Sin embargo, la tecnología todavía está lejos de estar lista para producir embriones modificados destinados a un embarazo.

Los investigadores encontraron casos de mosaicismo, donde la modificación no aparece en todas las células del embrión, además de algunos cambios genéticos fuera del objetivo buscado.

Estos problemas son especialmente relevantes porque una modificación realizada en un embrión podría terminar presente en prácticamente todo el organismo y, si el nacimiento ocurriera, también podría transmitirse a futuras generaciones.

Por ahora, la edición genética de la línea germinal continúa siendo objeto de fuertes restricciones legales y un intenso debate ético. La posibilidad de prevenir enfermedades hereditarias convive con una pregunta que sigue sin respuesta: ¿hasta dónde debería llegar la ciencia cuando puede modificar el ADN de las futuras generaciones?.

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